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¿Ya te checaste hoy?

Si te permites observar, cualquier situación positiva o negativa, puede ser tu maestra...

Llevaba semanas sin poder dormir bien, más que nada porque en el momento en el que mi cabeza tocaba la almohada, mi mente iba a 100 kilómetros por hora pensando en todo lo que debía hacer al siguiente día o preocupándome por cosas que quería cambiar. Estaba tan enfocada en mi rutina: despertarme, meditar, hacer ejercicio, desayunar y alistarme para trabajar, pero no me di cuenta de lo estricta que estaba siendo conmigo misma. Hasta que hace unos días, me desperté con un dolor de garganta terrible y un cansancio en todo el cuerpo que me costó trabajo levantarme de la cama. Me dio una gripe un poco fuerte y, mientras estaba intentando descansar para poder recuperarme más rápido, me encontré con esta frase en redes:

Si no encuentras un día para dejar a tu cuerpo descansar, tu cuerpo eligirá el día por ti.

Lo que quiero compartirte con todo esto es que muchas veces nos enfocamos tanto en algo que es súper fácil descuidar otras áreas importantes. Sin embargo, necesitamos encontrar balance entre todo aquello que queremos hacer y todo lo que necesitamos hacer. En mi caso, le estaba exigiendo tanto a mi cuerpo y mente que al final, enfermé, pero esto solo es un síntoma de lo que hay detrás: no procuro horas de descanso correctamente. Es cierto que el cuerpo siempre guarda lo que no procesamos, entonces no hay que esperar a que nos obligue a cuidarnos más; como cualquier persona que habla pero nadie le escucha, empieza a gritar.

Aprovechando esta situación, quisiera darte algunos consejos para darte cuenta de cómo estás física, mental y espiritualmente. Utiliza estos puntos como un “check-list” para repasar de vez en cuando y estar al tanto de lo que necesita cada parte de ti.


  1. ¿Cómo me estoy nutriendo? Recuerda que además de tener un plato de comida balanceado, nota qué tanto te aporta lo que estás viendo en la tele, lo que escuchas en el día, qué tanto mueves tu cuerpo o tu relación con la gente más cercana a ti.

  2. ¿Cómo estoy durmiendo? Dormir es de lo más importante, pues es cuando nos recuperamos y ganamos energía de nuevo, crecemos y, si lo hacemos bien, despertamos como nuevxs (literalmente). Lo suficiente puede ser entre 7 y 9 horas diarias.

  3. ¿Cómo estoy respirando? Ha habido estudios que demuestran cómo nuestra respiración, la cual oxigena todo nuestro cuerpo, afecta la salud. Si evitamos poner atención a nuestra respiración, al menos por algunos segundos al día, es probable que tengamos problemas de memoria, concentración y rindamos menos físicamente.

  4. ¿Qué emociones he sentido últimamente? En otro blog hemos hablado de las emociones específicamente, y vimos que decir “estoy bien” no es suficiente. ¿Has estado más enojado que feliz, o más decepcionada que entusiasmada? Contesta con toda honestidad.

  5. ¿Me he dado tiempo para divertirme? No hacer lo que más disfrutamos o no darnos espacio para relajarnos de verdad, también nos frenará. Encuentra cachitos en tu día o semana donde puedas hacer aquello que más disfrutas fuera del trabajo, escuela o lo que sea que pueda ser una responsabilidad.

Obviamente suena mucho más fácil que hacerlo, pero es algo que necesitamos normalizar en nuestras vidas. En un mundo donde lo que se idolatra es trabajar sin parar, intenta balancear la actividad con el descanso, el esfuerzo con el disfrute, la energía femenina con la masculina. Empezando por mí, iré a seguir descansando para que mi cuerpo se recupere, con la lección de escucharlo más seguido como un hábito. ¡Cuídate mucho!


Keep spreading the light,

Regina de Glow Yoga

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