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  • Regina

Tips para Comenzar a Hacer Yoga

"Dejar ir es el Asana (o postura) más difícil de todos." -Anónimo

La primera vez que hice Yoga fue porque mi hermana mayor me invitó a probar una clase con ella. No sabía de qué se trataba en lo absoluto pero, siempre me ha gustado hacer ejercicio, entonces acepté entrar. “Si es ejercicio pero, es distinto. Es un poco lento y necesitas fuerza” -me dijo antes de comenzar. Me prestaron un tapete y mientras lo acomodaba yo me sentía segura: había tenido fuerza y flexibilidad desde pequeña, de seguro me gustaría y sería fácil.

Lo que pasó es que realmente odié esa hora de clase. No sudé nada, se me pasó lentísimo el tiempo y todos respiraban rarísimo. Me acuerdo que salí de ahí casi harta y no volví a hacer Yoga por años. No entendía por qué le gustaba a tantas personas, hasta que volví a darle un intento.

Hoy quiero platicarte lo que me hubiera gustado saber después de aquella primera clase. El Yoga es una práctica milenaria que tiene mucho más significado del que parece. Así que te comparto algunos de los errores más comunes que se pueden cometer cuando nos adentramos en ella.

  1. Llega a tiempo. Claro, como en cualquier evento, la puntualidad cuenta. Pero en una clase de yoga la/el maestra/o comenzará dando explicaciones y haciendo preguntas. En este momento puedes comentar si eres principiante, si tienes alguna lesión o si tienes algún miedo. Un/a buen/a maestro/a siempre abrirá esta conversación para adaptar la rutina.

  2. Escoge un estilo que te guste. El yoga nace del estilo Ashtanga, pero se han desarrollado distintos tipos con enfoques específicos. Hay unos más lentos como Hatha o Yin. Otros son más fluidos como el Vinyasa, y otros son menos rígidos y de mucha actividad física como el Bikram o Power. Cada uno busca trabajar la parte espiritual, mental y física pero con diferente acercamiento. ¡Intenta varios y encuentra tu favorito!

  3. No te compares. El Yoga no es una competencia, no hay mejores que otros. Más bien se trata de estar consciente de tu propio progreso y aceptar tu ritmo. Además, ¿sabías que cada postura tiene niveles? Si no te sale una Asana completa, siempre habrá variaciones para que puedas practicarla poco a poco.

  4. Pon atención a tu cuerpo. Está bien exigirte mejorar pero, no ignores a tu corazón si está latiendo demasiado fuerte ni ignores a tus músculos si comienzan a doler de más. Aprovecha la clase para ir conociendo tus límites y respetarlos.

  5. No te tomes tan en serio. El Yoga es una práctica muy personal y requiere concentración, pero eso no significa que no puedas reírte si te caes o si crees que te ves absurdx. Ser gentil y demostrar compasión a ti mismx ayudará a que disfrutes el proceso y sea mucho más fácil aprender. El punto del Yoga es transformarte; si no te permites ser menos estrictx contigo ni te dejas fallar, avanzar será muy difícil.

Teniendo estos tips en mente, te invito a darle una oportunidad al Yoga para que sea parte de tus rutinas. Recuerda que no importa si lo has dejado, lo que importa es cuántas veces lo vuelvas a intentar. Si me hubieran dicho esto antes de aquella clase, probablemente lo hubiera tomado con otra mentalidad. Pero, agradezco todo lo que aprendí a partir de ese punto. Al final volví para quedarme y, el Yoga sigue sumando un millar de aprendizajes a mi vida. ¿Qué opinas? ¿Le das una oportunidad?


Keep spreading the light,

Regina Rosas

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