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  • Regina

Cuidar Nuestra Mente

“Cuida tus pensamientos, pues se convierten en tus palabras. Cuida tus palabras, se convierten en tus acciones. Cuida tus acciones, pues se convierten en tus hábitos. Cuida tus hábitos, se convierten en tu carácter. Cuida tu carácter, porque se convierte en tu destino.” -Lao Tzu

Como ya lo hemos comentado en este blog, contamos con tres cuerpos que nos forman como persona: el físico, el mental y el espiritual. Es nuestra meta incluir prácticas diarias para nutrirlos a los tres y así, poco a poco, encontrar un balance y armonía. Hoy queremos platicarles de aquel que, usualmente, dejamos para después. Mientras que hacemos ejercicio o cuidamos lo que comemos, llegamos a olvidar tomar un tiempo para checar cómo está nuestra mente y nuestros pensamientos.

Nuestro cuerpo mental se enfoca principalmente en nuestras emociones y sentimientos. Sin embargo, implica también cómo nos relacionamos con la sociedad y la percepción que tenemos de nosotros mismos. Así como habitamos nuestro cuerpo físico, vivimos e interactuamos en nuestra mente todo el tiempo, aún cuando estamos descansando. Toda esa plática personal determina lo que pensamos y, por ende, lo que decimos verbal y no verbalmente.

Cuidar nuestra mente generará mejor calidad de vida, aumentando nuestro bienestar integral. Lo que pensamos, lo creamos, así que al no tener una mente fuerte nuestro cuerpo puede también debilitarse. Ha habido miles de estudios que demuestran cómo cambiando nuestra manera de pensar, se genera un cambio en todo lo que hacemos. ¿Te has fijado como todo el tiempo estás en una conversación constante en tu cabeza? Es importante asegurarnos que ésta sea una placentera. Para reflexionar sobre ello, puedes imaginar que tus pensamientos son una persona ajena a ti. Si alguien más te estuviera diciendo aquello que te dices, ¿qué pensarías, o harías? ¿Quisieras que esta persona te siguiera hablando? Es aún más importante porque todo esto se vibra. En tu manera de actuar, incluso solo tu manera de estar parado, reflejas inconscientemente todas tus creencias y convicciones

Para comenzar a conectar con tu mente, puedes empezar por sentarte en un lugar cómodo, respirar profundamente dos o tres veces y preguntarte con honestidad ¿cómo me siento? Probablemente la respuesta no llegue inmediatamente y está bien. Continúa haciendo la pregunta y deja que llegue cualquier respuesta, no hay una correcta. Identificar específicamente tus emociones puede llevar práctica, pero tomar una pausa e intentar descubrirlo es suficiente para generar un buen cambio. Trabajar en tu salud mental implica: establecer límites sanos contigo y con los demás, auto aceptarte y respetarte, conocerte y saber qué es lo mejor para ti, reconocer cuándo necesitas un descanso y valorar lo que sientes. Si en algún momento estás abrumado intenta alguna forma sana de canalizar esa energía, por ejemplo:


  • Platicar con un ser querido

  • Hacer algún tipo de ejercicio que disfrutes

  • Salir a dar un paseo por la naturaleza

  • Practicar un hobby como dibujar o cocinar


Así como cuando nos enfermamos de gripe y tomamos medidas para sentirnos mejor y recuperarnos, debemos fijarnos cuando no estemos bien emocional o mentalmente. Inclusive si es necesario, acudimos a un experto para ayudarnos mejor. Las terapias psicológicas y lugares de apoyo emocional existen para algo, no tenemos que pasar por momentos difíciles en soledad. Tomará tiempo y paciencia, ¡pero entrenar nuestra mente traerá los mejores beneficios! Cuéntanos, ¿cuál es tu manera preferida de cuidar tu mente?


Keep spreading the light,

Glow Yoga


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