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  • Regina

Conectar con tu Cuerpo

Hay una voz que habla sin palabras y es la más interesante de escuchar...

Nuestro cuerpo es una máquina maravillosa, pues todo el tiempo está trabajando en distintas tareas que nos mantienen con vida sin que nos demos cuenta. Por ejemplo, cuando comemos, se encarga de hacer el proceso de digestión completo. Cuando dormimos, regenera nuestras células y se autorregula y cuando respiramos, nos oxigena en milésimas de segundos. Además, ¡lo logra todo al mismo tiempo! Es tan sabio que nos avisa cuando necesita algo por medio del hambre, sed o cansancio. Estas señales son muy obvias de notar, pero, ¿sabías que nos manda señales mucho más específicas todo el tiempo?

Pensemos tan solo en un antojo que tengas seguido, como un chocolate o un pedazo de pizza. Está comprobado que no significa que tu cuerpo necesite una golosina, sino que va mucho más allá. Los antojos son algo casi completamente emocional. Puede ser, también, que alguien que tenga sueño todo el tiempo no sea porque no ha dormido bien, sino porque se siente solo y no sabe cómo decirlo. Tal vez esto te suene muy extremo, pero justo a este tipo de señales les debemos prestar más atención y poder ver más allá qué es lo que nuestro cuerpo necesita. Es normal que no estemos acostumbrados a darle tanta atención, pues vivimos mucho tiempo en nuestra mente. Todo el tiempo estamos enganchados en nuestros pensamientos: “tengo que hacer esto al rato”, “¿le dejé comida al perro?”, “me falta ir al súper”, etc. Con el paso del tiempo, hemos ido ignorando más y más esta voz interna que sabe mucho más de lo que pensamos. Sin embargo, nunca es tarde para practicar “subirle el volumen” a estas señales y lo podemos hacer con herramientas como:

  • Yoga. Esta práctica va mucho más allá de poder llegar a una postura y sudar mucho. El punto principal es observar qué pasa con tu mente y con cada parte de tu cuerpo mientras intentas hacer cierta postura. Si quieres que tu frente llegue a tus rodillas, tu cuerpo te dirá hasta dónde puede y si lo ignoras, puedes lesionarte. Además, tu mente probablemente se vaya directo a juzgarte o compararte, pero simplemente hay que observar.

  • Respiración. ¡Respiramos casi completamente en automático! Intenta tomar unos segundos para observar cómo es, si es muy rápida o muy lenta, corta o larga. Simplemente notar te hará estar más consciente de lo que pasa en tu cuerpo.

  • Expresar. Es importantísimo no ignorar lo que sentimos. Si te sientes triste, llora en cuanto puedas. Si te enojas, escribe todo lo que quieras decir en una hoja. Baila, camina, habla con alguien en quien confíes. Solo así podrás darle lugar a tus emociones, conociéndote mejor y dejándote fluir.

  • Honrar. Prácticamente tu cuerpo es tu primera casa, así que también se necesita mantener, limpiarla, decorarla y arreglarla de vez en cuando. Acéptalo como es y agradécele todo lo que hace por ti sin que se lo pidas. Puedes comenzar por afirmaciones como “Mi cuerpo es perfecto tal cual es” o “Me siento sano y seguro en mi cuerpo”

Lleva tiempo y constancia el poder reforzar la comunicación con nuestro cuerpo, pero poco a poco serás mejor en interpretar lo que te dice. Recuerda que él es nuestro hogar y siempre podemos regresar ahí para sentirnos seguros y en armonía. Es por eso que reconectar con él y darle lo que verdaderamente necesita es súper importante. Solo así nos podemos asegurar de su bienestar y podremos aumentar nuestro bienestar de adentro hacia afuera. ¡Cuéntanos qué es lo que más te gusta hacer para conectar con tu cuerpo!


Keep spreading the light,

Regina de Glow Yoga



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