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  • Regina

¿Cómo te sientes?

"La mejor y única manera de salir de algo es a través" - Robert Frost

Las emociones son conocidas por cada unx de nosotrxs. Ha todxs nos ha pasado que escuchamos una mala noticia y sentimos tristeza, o hemos alcanzado un gran logro y nos sentimos alegres. Como humanos sentimos algo todo el tiempo y es completamente natural. Pero, ¿qué es una emoción en sí? ¿Son lo mismo que los sentimientos?

Técnicamente, las emociones son una alteración en el ánimo. Esto significa que son una reacción ante situaciones que pasan a nuestro alrededor o dentro de nosotrxs. Nuestro cerebro reconoce lo que está sucediendo y, como un chef, sigue una receta de hormonas y químicos para cada emoción. Por eso cuando sientes tristeza quieres llorar, o cuando sientes enojo se calientan tus mejillas. Las emociones y los sentimientos son simplemente información. Somos nosotrxs lxs que, al momento de experimentarlos, elegimos si son algo positivo o negativo.

Podemos clasificar las emociones en 6 principales: alegría, tristeza, miedo, sorpresa, enojo y disgusto. Pero cada una tiene sus variantes específicas, como en la siguiente foto:

Como podrás ver, son demasiadas. Así que es completamente normal que no siempre sepas qué estás sintiendo exactamente. Sin embargo, es importante practicar para ir reconociendo cada una de ellas en tu cuerpo y poco a poco identificarlas más rápido.

Para saber si lo que estás sintiendo es una emoción, debe cumplir con 3 características:


Es pasajero. ¡Se dice que esta reacción dura aproximadamente 90 segundos!

Es intenso. Es algo repentino y fuerte, se nota inmediatamente.

Es subjetivo. Una misma situación puede generar diferentes emociones en diferentes personas, o sea, afectan distinto a cada quien.


Si no se siente así, lo más probable es que sea un sentimiento o un estado de ánimo.


¿Por qué es importante saber?

No podemos decidir qué sentimos ni qué cosas nos afectan. Cuando no estamos conscientes de nuestras emociones las hacemos parte de la realidad.

Cuando sentimos algo, hay dos posibles escenarios. El primero es reaccionar y actuar de manera repentina. Esto puede llevarnos a hacer algo descontrolado de lo que podamos arrepentirnos después. El segundo es que nos sintamos tan incómodos con esa emoción que buscamos de qué manera la podemos reducir o eliminar. Pero existe un tercer escenario: dejarnos sentir y orientar toda esa emoción en algo que beneficioso. Esta es la diferencia entre responder y reaccionar.

Como hemos visto, las emociones viven - literalmente - en el cuerpo y debe de procesarlas para liberarlas. Entonces, cuando no le permitimos a este cóctel de químicos hacer lo suyo, se estanca. Con el paso del tiempo, se acumula causando un estado de ánimo pesado que puede llevar hasta enfermedades crónicas. Por ejemplo, el enojo reprimido puede convertirse en estrés severo y el miedo puede convertirse en episodios de ansiedad severos. Ambos pueden quedarse embotellados y el cuerpo se adapta a vivir así, pero llegará un punto en el que tenga que sacarlo, transformándose en problemas cardíacos, obesidad o hasta cáncer.


¿Cómo trabajar las emociones sanamente?

Existen salidas “rápidas” como tomar demasiado alcohol, fumar muchos cigarros, drogarse, comer demás, entre mil otras. Sin embargo, en lugar de solucionarlo solo se generan más problemas internos y externos, así como más bloqueos en tu cuerpo y en tu mente. Podemos canalizar las emociones, dirigiéndolas hacia algo que sea beneficioso y hasta disfrutable. La próxima vez que experimentes una emoción, te invitamos a probar estos cinco pasos:

  1. Reconoce lo que estás sintiendo. No te preocupes si al principio no sabes qué es exactamente, tan solo con ser consciente de que estás sintiendo algo ya estarás practicando.

  2. Acepta lo que sientes. No lo juzgues, recuerda que solo es información y tu cerebro solo quiere lo mejor para tí.

  3. Observa qué sucede dentro de ti. ¿Qué reacciones físicas están pasando? ¿Te dio calor, te tiemblan las manos? Intenta no juzgarlo y solo nótalo.

  4. Mantenlo real. Prueba no hacer una historia imaginaria en tu cabeza y regresa a lo que es real. Mantén los hechos y datos sólidos presentes, sin tomártelo personal.

  5. Actúa y exprésalo. En lugar de causar daño a ti o a otra persona, prueba escribir lo que pasó, dibuja algo en una libreta, cuéntale a alguien que sepas que te escuche, sal a dar un paseo breve… tu puedes decidir qué, ¡pero sácalo!

Darte permiso de sentir es darte permiso de ser. Tal vez no puedas escoger qué pasa alrededor, pero sí puedes decidir qué haces tú. Al final del día, no estamos solos: todos somos diferentes y únicos pero pasando por la misma experiencia humana. Ten compasión y paciencia contigo mismx, para poder darle más de esto al mundo.


Keep spreading the light,

Regina de Glow Yoga

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