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¿Cómo lidiar con gente difícil?

Al final del día, todxs buscamos más amor. Solo que nuestra forma de pedirlo, cambia...

La semana pasada platicamos sobre la importancia de checar tu Tribu, o sea, tu círculo social más cercano en el cual te sientes apoyadx y queridx. Así que si no lo has leído, ¡te recomiendo echarle un vistazo antes de leer el blog de hoy!

Revisar cuáles son las personas con las que más pasamos tiempo es crucial porque ayudan a definir una gran parte de quiénes somos, o al menos, de cómo nos percibimos a nosotrxs mismxs. Pero hoy, más que pensar desde nuestro punto de vista, intentaremos analizar desde la empatía y aceptación. Esta parte es igual de importante porque cualquier relación, sea amorosa o no, está formada por dos personas. Esto significa que siempre hay dos versiones, dos caras de la moneda… dos personas con emociones y sentimientos válidos. Entonces, al “revisar” nuestro círculo hay que evitar caer en juicios o críticas por más difícil que pueda ser.

Al tratar con gente difícil, lo más probable es que sientas frustración o enojo. El ambiente se puede volver tenso y crea una especie de patrón. Imagina que vas a ir a un evento que te emociona, pero cuando te enteras que cierta personita va a asistir, ¿verdad que reaccionas? Eso es el patrón reforzando una creencia sobre la otra persona, la cual se puede basar en cómo nos han tratado anteriormente, lo que nos han hecho sentir, el tipo de comentarios que hace y demás. Esta creencia es lo mismo que la percepción o imagen que tenemos de ellxs.

Estaría increíble que pudiéramos dejar de ver o hablar con aquellas personas difíciles, pero no siempre es así. Si estás leyendo esto, muy probablemente ya estás pensando en alguien en específico que te gustaría que cambiara su actitud. Sin embargo, eso es lo que más quiero transmitirte hoy;

no podemos cambiar a las personas, pero sí podemos cambiar nuestra percepción de ellas.

Ahí te va: cuando alguien te decepciona, de una u otra forma, es porque no cumplió con el ideal que tú le creaste. Esta imagen encapsula y no nos permite ver al otrx como verdaderamente es. Para empezar a dejar ir estas expectativas, te invito a que la próxima vez que te encuentres con gente complicada o difícil, revises estos pasos:

  1. Respira profundo. Cuenta hasta diez y de regreso mientras respiras, recuerda que es mejor actuar con la cabeza fría para poder responder, en lugar de reaccionar.

  2. Ponte en sus zapatos. Por un momento, intenta descifrar qué es lo que hace que actúen de cierta forma. Todxs tenemos una historia y no siempre es bonita; a todxs nos han lastimado y esas heridas no siempre se curan como quisiéramos. Recuerda que 99% de las veces que alguien te dice algo hiriente, no es hacia tí, sino hacia una parte de ellxs mismxs.

  3. Ignora. No siempre es contra tí, no todas las batallas son tuyas de luchar y no todo siempre es literal. Intenta ignorar la situación (no tus sentimientos) y no dejes que ese hecho arruine tu día.

A todo esto podrías pensar, ¿por qué tengo que cambiar yo, si el comportamiento es de alguien más? La respuesta es simple: porque el daño te lo haces a tí. Esa persona difícil va a seguir siendo así hasta que decida cambiar y eso no depende de tí. Mientras eso pasa, tu puedes estar llenándote de enojo y frustración o decidir enfocarte en aquello que sí puedes controlar. Si dejas que te siga afectando de tal forma, no solo te perjudicas a tí, sino también a la relación que tienen y hasta la gente cercana a ambxs, o sea, ¡se hará aún más grande el problema afectando pudiendo afectar tus actividades del día! Si no te da paz, no dejes que drene tu energía, pero te invito a tomar esta decisión desde el perdón y la compasión. Solo así podremos brillar juntxs, pero cada quien a su propio ritmo y con su propia luz.


Keep spreading the light,

Regina de Glow Yoga

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