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Cómo Cuidar a Alguien Más

“Tres claves que aseguran tu abundancia: cuidar de otrxs, atreverse por otrxs y compartir con otrxs.” -William Arthur Ward

Hemos hablado muchísimo sobre cómo cuidarte a ti mismx: saber ponerle atención a lo que comes, ves, escuchas o dices. También sobre cómo nutrir tu alma y poder reconocer cuándo necesitas un descanso emocional. Es por eso que hoy quiero cambiar el tema un poquito y hablar sobre cómo podemos cuidar de alguien más.

Primero, es necesario dejar algo claro: lo creas o no, ¡también hay una forma no muy sana de cuidar a otrxs! Aun cuando nuestra intención sea la mejor, podemos estar haciendo daño en lugar de aportar algo a la vida de lxs demás. Recordemos que nadie puede cuidar verdaderamente a otra persona si no se cuida primero a sí mismx, así como nadie puede amar a otrxs si no se ama primero. Esto pasa porque nadie puede servir de una jarra vacía, pero una vez que ya tengas en mente lo que es necesario y vital para tí, sin duda todo lo que hagas podrá aportar valor a lxs demás.

A menudo, nos acercamos a otras personas porque tenemos en mente lo que ellxs nos pueden aportar y esto puede pasar consciente o inconscientemente. Vemos desde nuestras carencias y deseos, como “amigxs” que son buenos contactos o aquellos que tienen cierto estatus social o lo que sea que nos pueda convenir en un futuro. Aunque no lo pienses así, tal cual, puede ser que haya alguien en tu vida a quien no estimas mucho pero, evitas que se vaya por alguna razón. Es entonces cuando “cuidamos” una relación desde el ego: desde lo que creemos que necesitamos o queremos. Querer y cuidar a alguien de una forma sana, es decir, desde nuestro corazón y consciencia, implica un poco más de abnegación.


Para poder cuidar a otrxs, debemos considerar primero:

  1. Nadie te pertenece, así como no le perteneces a nadie. Querer a alguien de tal forma que nos podríamos “morir” si se va, no es amor ni cariño real. Hay que reconocer que la otra persona está en su propio camino y tiene que cumplir su propio llamado, con o sin nosotrxs. Querer que otrxs vivan libres a su manera y brillen por sí solos, es amor de verdad.

  2. No podemos “despertar” a nadie. ¿Te ha pasado que estás en completo desacuerdo con alguien y te gustaría que cambiara su opinión pero sigue con su terquedad? ¡Eso es porque todxs tienen que darse cuenta por sí solxs las definiciones y percepciones de la vida! Claro que puedes platicar con esa persona sobre lo que tú sabes e invitarle (no obligarle) a cuestionar o investigar más, pero tu cuidado llega hasta ahí.

  3. Nuestra idea de alguien es distinta a quién es en realidad. Debemos dejar ir la imagen que tenemos de lxs demás, porque nunca vamos a saber la historia completa. Por más que conozcas a alguien, jamás sabrás al 100% lo que pasa por su mente o cómo se siente y, muchas veces, cometemos el error de asumirlo.


Cuidar de alguien más, de manera sana, se puede ver entonces como:

  • Cuando te habla, escuchas para entender, no para contestar.

  • Observar más allá de lo que te dicen o aparentan.

  • Interesarse genuinamente por cómo se sienten, sin querer cambiarle

  • Hacer tiempo para convivir y no solo esperar a que tengas un tiempo libre

  • Dejar las distracciones y vivir en el momento con ellxs

  • Preguntar en lugar de asumir y, preguntar hasta que puedas entenderle mejor.


En conclusión, al mostrar compasión por ti mismx, verás que será muy fácil mostrar compasión por alguien más. Todxs juntxs compartimos este mundo; algunxs llegan a tu vida para quedarse, otrxs para enseñarte algo. Al final del día, estamos en esto juntxs y, queramos o no, nos necesitamos el uno al otro y la una a la otra, pues dicen por ahí que la luz que vemos en otrxs es la misma que llevamos dentro. Cuéntanos, ¿quién es la persona que más quieres cuidar hoy?


Keep spreading the light,

Regina de Glow Yoga


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