Buscar
  • Regina

Alimentación Consciente

“Salud: estado completo de bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.” -OMS (1948)


Es muy normal que al escuchar la palabra “nutrición” pensemos automáticamente en la alimentación. El estar nutridos está directamente relacionado con lo que comemos y qué tan buena sea nuestra dieta. De la misma forma, es muy común que relacionemos a una persona esbelta y fuerte cuando hablamos de alguien “saludable”. Sin embargo, estas acciones están enfocadas en solo una de las muchas partes que definen si alguien es sano o no.

Debemos recordar que los humanos somos seres integrales. O sea, que nos forma el conjunto de nuestro cuerpo físico, cuerpo mental y cuerpo espiritual. Para que una persona sea verdaderamente sana estas tres áreas deben estar en balance y, generalmente, solo nos enfocamos en la parte física. Cuerpo, mente y espíritu son indivisibles, pues dependen el uno del otro; funcionan en colaboración y proporción. Cuando nos enfermamos, de gripe por ejemplo, lo más probable es que el desbalance sea mayor en la parte física. Aún así, también implica cierto grado de desequilibrio en la parte mental/emocional y espiritual. Para lograr un buen equilibrio, hay que cuidar nuestra alimentación. Pero aquí me refiero a todo con lo que nos nutrimos, más allá de lo que comemos.

Somos lo que absorbemos, no solo lo que comemos. Y absorbemos toda la información que está a nuestro alrededor.

No podemos medir nuestro bienestar solamente con el número que dice una báscula, ni con los cuadritos en el abdomen. Es más, ni siquiera se puede medir con estar felices todo el tiempo. La salud y el bienestar se miden con la calidad de las cosas que absorbemos y está en nosotros el poder de decidir con qué alimentamos a nuestros cuerpos. Si comemos mucha comida baja en nutrientes, nos podemos sentir débiles. Si no hacemos ejercicio constante, nuestros músculos se atrofian. Si vemos muchas malas noticias todo el día, nuestras esperanzas disminuyen. Si tenemos pensamientos negativos, estaremos tristes y estresados todo el tiempo. Nuestros hábitos se reflejan desde una piel y cabello sanos hasta un buen estado de ánimo y confianza plena en el universo. Cuidarnos bien significa cuidar nuestros pensamientos, nuestra energía y nuestro entorno.

A veces por más que te tapes en el frío, comas bien y duermas bien sigues enfermándote. Aquí es donde hay que ver qué parte falta cuidar más: ¿estás haciéndole caso a tus sentimientos? ¿has expresado tus emociones o te guardas lo que sientes? ¿Has sido constante en tu práctica espiritual? Nuestro cuerpo es nuestro gran maestro y él sabe exactamente lo que necesita. Nos habla a través de la intuición, mandándonos mensajes a través del día. Por eso es necesario trabajar en escuchar esta información tan valiosa que ya tenemos dentro. Conectar con nuestro interior nos permitirá conectar mejor con nuestro exterior. Esto es porque la salud va de adentro hacia afuera: si tenemos un verdadero bienestar, todo lo que comemos, vemos, decimos y pensamos mejora. Así se crea un círculo virtuoso de pura salud y la enfermedad llegará cada vez menos.

Cambiar nuestros hábitos necesita energía y tiempo. Recuerda ser paciente contigo mismo en este proceso para transformar tu salud y verás resultados que duren para siempre. Con simplemente hacer un esfuerzo en ser más conscientes de lo que entra a nuestro cuerpo, mente y alma, ya tendrás la mitad del camino hecho. Nos encantaría saber cómo te cuidas tú, ¡cuéntanos en los comentarios o escríbenos!


Keep spreading the light,

Regina de Glow Yoga

16 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo